¿Sabías que del 3 al 5 % de los recién nacidos, sufren de una hernia inguinal? En niños prematuros, el riesgo aumenta hasta el 30 % y de no tratarse, puede causar problemas graves. A continuación describiremos los síntomas.

La hernia inguinal se detecta tras la aparición de una protuberancia en la ingle o el escroto que aparece y desaparece. Si el bulto queda atrapado incluso cuando el niño se relaja, podría indicar que hay órganos del abdomen atrapados dentro de la hernia, lo que requiere de atención médica inmediata.

Es probable que el niño sienta dolor permanente o al tacto (o incluso que tenga vómitos). Además, el bulto podría ponerse mucho más duro o incluso rojo cuando esto sucede.

Si se corta el suministro de sangre al contenido de la hernia, se trata de una "hernia estrangulada". Estos síntomas incluyen dolor fuerte, vómitos, inapetencia, enrojecimiento o hematoma alrededor de la protuberancia y, a veces, fiebre y heces (excremento) con sangre.

Para reparar la hernia inguinal es necesaria una intervención quirúrgica. Una vez que se observa la presencia de una hernia, el médico referirá a su hijo a un cirujano pediátrico o a un urólogo pediátrico para el procedimiento. Se programará una operación para cerrar el túnel.

El Dr. Ricardo Tsuji Ruiz es un médico pediatra con consultorio en Zamora, Michoacán. Es egresado del Instituto Nacional de Pediatría y está certificado por el Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría A.C., por el Consejo Mexicano de Cirugía Pediátrica, A. C., y es miembro activo de la Sociedad Mexicana de Cirugía Pediátrica A.C.